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06-02-2006
Descripción:
“AMARANTA
Rubios, pulidos senos
de Amaranta,
por una lengua de lebrel limados
pórticos de limones desviados
por el canal que asciende
a tu garganta.
Rojo, un puente de rizos
se adelanta
e incendia tus marfiles ondulados.
Muerde, heridor, tus dientes desangrados,
y corvo, en vilo,
al viento te levanta.
La soledad, dormida
en la espesura
calza su pie de céfiro
y desciende
del olmo alto al mar de la llanura.
Su cuerpo en sombra, oscuro,
se le enciende,
y gladiadora,
como un ascua impura
entre Amaranta y su amador
se tiende.”
“La obra de Alberti, toda superficie de siluetas y colores, se nos aparece como un monumento de gracia poética, de creación en estado puro que apenas tiene igual en nuestra lengua. Es también, pese a sus ropajes vanguardistas, un candoroso anacronismo, el fruto de una mente que no desconfÃa de sÃ, que no percibe con Freud la ambigüedad ni la sospecha, que no conoce el peligro de algunas buenas intenciones ni el doble fondo de muchos buenos sentimientos. Los poemas de Alberti se mueven entre la tristeza, la ira y la alegrÃa con la misma inconsciencia con que combinan los colores primarios. Como estrellas de pólvora, nos devuelven el asombro de la infancia, cuando, «globo libre, el primer balón flotaba / sobre el grito espiral de los vapores».” - Jordi Doce
Web Autor: http://www.edicionesdelsur.com/i ...
Rubios, pulidos senos
de Amaranta,
por una lengua de lebrel limados
pórticos de limones desviados
por el canal que asciende
a tu garganta.
Rojo, un puente de rizos
se adelanta
e incendia tus marfiles ondulados.
Muerde, heridor, tus dientes desangrados,
y corvo, en vilo,
al viento te levanta.
La soledad, dormida
en la espesura
calza su pie de céfiro
y desciende
del olmo alto al mar de la llanura.
Su cuerpo en sombra, oscuro,
se le enciende,
y gladiadora,
como un ascua impura
entre Amaranta y su amador
se tiende.”
“La obra de Alberti, toda superficie de siluetas y colores, se nos aparece como un monumento de gracia poética, de creación en estado puro que apenas tiene igual en nuestra lengua. Es también, pese a sus ropajes vanguardistas, un candoroso anacronismo, el fruto de una mente que no desconfÃa de sÃ, que no percibe con Freud la ambigüedad ni la sospecha, que no conoce el peligro de algunas buenas intenciones ni el doble fondo de muchos buenos sentimientos. Los poemas de Alberti se mueven entre la tristeza, la ira y la alegrÃa con la misma inconsciencia con que combinan los colores primarios. Como estrellas de pólvora, nos devuelven el asombro de la infancia, cuando, «globo libre, el primer balón flotaba / sobre el grito espiral de los vapores».” - Jordi Doce
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